Díptico 32 x 42 c/u.
Ilustración e impresión
Tinta sobre papel2022
El impacto que causa la representación de fs. 762, en el centro del encuadre, de un niño sometido a una fellatio in ore por un hombre adulto, y posiblemente la de otro jovencito más en el mismo grupo, rodeado de figuras en actitudes orgiásticas, solo puede ser consideradas viendo la composición. No alcanza una descripción verbal. De allí que la reproduzca, en el marco reservado del expediente que impone el artículo 617, d) del Código civil y comercial.
Resulta obvio para cualquier observador u observadora de buena fe que esa imagen de un trío de personajes en el marco de otros muchos, representa una escena pornográfica. Es la reproducción de una actitud delictiva, y que objetivamente constituye pornografía infantil. ¿Por qué lo sostengo?
El sujeto que señalo como (1) es con toda certeza un adulto varón. Lo identifican sus rasgos, el bigote que ostenta, el esbozo de corbata, como signo cultural, y sus genitales adultos. La postura y el gesto arrogante evocan la del “Suavo Millet sentado”, de Vincent van Gogh en su época de Arlès, aunque totalmente desnudo. La erección domina la escena convirtiéndola por sí misma en erótica. ¿Es por esto solo pornográfica la obra? No podría afirmarlo en precisos términos jurídicos.
Pero tal como se afirma en análisis epistemológico, todo trazo significante siempre se encuentra acompañado por otro, y es en la conjunción de ambos en la que logran el valor representativo. La segunda imagen es, entonces, la que da sentido a la primera.
A la izquierda del adulto, en clásica posición de sometido, el personaje señalado como (2) representa a un niño. No cabe duda de ello por la conformación y el tamaño de su cuerpo y cabeza, sus rasgos de pre púber y su gesto. Evoca a los efebos de la pintura griega, pero la contorsión de su cuerpo volcado hacia la explícita fellatio agrega un elemento de dominio por parte del adulto, lo cual siempre hemos señalado como propio de la pedofilia. Nótese que la penetración bucal se da en una postura de arrodillamiento y arqueo, que solo se encuentran en la pintura clásica en escenas de gran violencia, como las degollaciones, y entre ellas esa tan horrible, de origen goyesco, que se encuentra en el Prado.
Y finalmente, para completar el cuadro, una tercera figura aparece por debajo de las otras (3), tendido y acodado sobre el brazo derecho. ¿Es un niño o un menor adulto? La posición de espaldas y el perfil del rostro impiden afirmarlo con la certeza del caso anterior, pero ya no interesa esta precisión. Se haya querido representar a un adolescente o a un joven mayor, la conjunción de éste con el niño anterior, desde ángulos distintos, sobre los genitales del adulto dominador, convierte la escena en claramente pornográfica. Cinco figuras a la derecha del grupo central y otras seis a su izquierda, en felatios u otras prácticas sexuales, corroboran lo dicho.

En plena vinculación de adopción de nuestres hijes, la justicia me acusa de productor de pornografía infantil. Hace un relato curatorial espectacular sobre mi obra publicada, en especial de esta ilustración parte de una serie «Estudios de una orgía».

